Este país recibe el apodo de la Pequeña África porque la diversidad de sus paisajes y culturas es representativa del continente en su conjunto. Ofrece playas, montañas, ríos, lagos, volcanes, desiertos, selvas tropicales y sabanas. Más de doscientos grupos étnicos distintos coexisten dentro de sus fronteras, cada uno con sus propias lenguas y tradiciones. Alberga magníficas reservas naturales y numerosos parques nacionales. También hay ciudades que conservan los vestigios históricos de sus diversas potencias coloniales —alemana, británica y francesa— y miles de pueblos con entornos tan variados como cautivadores. En resumen, es prácticamente toda África en un solo país que, además, es excepcionalmente acogedor para los viajeros y goza de una larga tradición de estabilidad social y política. Es, sin duda, un destino imperdible.